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Jan

Recopilación de textos públicados en la revista "Superlópez" a partir del número 41, en 1988

Bueno chico... Ya terminó...! Se acabó la historia de «Los Cerditos de Camprodón». Ya te dije que entonces hablariamos. Vamos, que esto va a ser un monólogo como no venga esa crítica salvaje que pedí al comenzar.

Últimamente está de moda el tema del virus informático, ese que se come las moscas del ordenador, no el ordenador mismo, que no tardará... Y con eso de la epidemia de peste equina es fácil que se me ocurra jugar con el sabroso cerdito que me comí en Camprodón una tarde de otoño.

Camprodón es un pueblo situado en la comarca del Ripollés bastante característico de norte de Cataluña. Me gustó bastante y cuando volví a casa me puse a trabajar..., pero no me salía más que un esquema del asunto. Nada, que estaba más atascado que el desagüe de un colegio a la hora del patio. Cosas...

Como sea que quería ambientar bien la historia se me ocurrió hacer el guión sobre el terreno y un buen día cogí el coche e hice el recorrido desde el punto exacto en que comienza la acción (excepto la cárcel Modelo de la que ya tengo un buen archivó dé recortes de diarios) hasta. el pueblecito de Abella, en La Roca, donde «Chico» Humitsec busca refugio en el campanario de una pequeña iglesia románica, haciendo fotos... En total 300 diapositivas, cien kilómetros y el gozo de disfrutar de un encanto de paisaje. Toda la historia me fue saliendo como el agua dé grifo.

De La Roca volví atrás y acabé de peinarme el pueblo con la cámara.. Por la noche, en un hotel, escribí el guión en cuatro patadas...

Naturalmente la ambienté en verano, aunque entonces hacia frío, y a la mañana siguiente encontré hielo en el parabrisas del coche... Y es que no hay como el invierno para escribir temas de verano, y nada como el verano para escribir sobre los helados... Nada, cosas mías.

Si tú quieres un cerdito de estos que he descrito tienes que ir a Camprodón y comprarlo en el «Forn Sant Roc»... De ahí me vino la idea.

El regreso me sirvió para repasar y tomar algunas vistas más en sentido contrario y ya en casa... ¡Qué rollo, poner en orden el montón de fotos y pasar a limpio mis notas! Luego hubo que elegir los vehículos: dos coches y una moto.

Magnífica excusa pare salir de jugueterías y después de volver locas a cuatro dependientas de otras tantas tiendas, volví a casa con cinco coches y tres motos a escala. Me puse a jugar a los garajes por el patio hasta que va mi compañera y que ya está bien de criaturadas y que dónde había estado, y etc... Intenté salvar imagen explicándole que iba a dibujar 62 páginas de 37'5 cm de alto y que cortadas en 240 tiras de aproximadamente un milímetro y uniéndolas por las puntas cubrirían la distancia desde casa a... Pero ni caso, que pare el carro y que juegue a ser dibujante de historietas... Tenía razón...

Y así me va...

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