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Jan

Recopilación de textos públicados en la revista "Superlópez" a partir del número 41, en 1988


El robot
asombrado


Al centro de la tierra


Textos de apoyo


Periplo Bulgaro


¡Mecachis!


Cosas de Huesos


Abocetando


Petisoperías


Bosques de papel


Dando colores


Así cualquiera...


Plumillas y plumillos


En busca del cerdito perdido


El origen de las ideas

las cosas de Jan

Qué cosas..., hay una gran cantidad de chicos y no tantas chicas que quieren hacer cómic; sólo unos pocos lo consiguen... ¿Por qué. ..? Las causas son variadísimas. En realidad me parece muy rebién que todos, chicos, chicas, derechas e izquierdas quieran dibujar historietas, pero no hay por qué profesionalizarse necesariamente.

¿Quieres tú dedicarte, ganarte la vida haciendo historietas...? Si estás seguro de ello, entonces paciencia, ya la diñamos...

Cualquiera que no esté en el ajo diría que es fácil: papel, lápiz (mejor dejar la tinta para más tarde) y un lugar donde sentar los cuartos traseros; dibujas un Spiderman y se lo enseñas a la abuela, ésta te dirá que eres el artista de la familia, el padre que muy bien, que vas a ganar mucho dinero, y la madre, si no has seguido mi consejo sobre la tinta, te da una zurra por mancharte el jersey o en el caso contrario querrá enseñárselo a las vecinas de la escalera... En esta etapa solían pedirme que las «retratase». Una me pasó su foto carnet y me prometió cinco pesetas si se lo copiaba a tamaño grande; fue mi primer ingreso, creo.

El caso es que hay quien, viendo futuro para el nene, que los hay, le dejan pasar de colé, mucho fútbol o cosa por el estilo, no exagero; un día subió a verme un vecino y me presentó a su hijo, un chico todo cachas con un álbum de dibujo encajado al sobaco, que recién había «cumplido la mili»; me decía que si lo podía recomendar para pedir trabajo en la editorial Bruguera, de gloriosa memoria.

Bien, ¿sabes qué penoso es decirle la verdad a un caso así...? Toda la familia estaba segura de que el chico era un artista; no iba a tomármelo a risa.

Lo hice bien, coloqué su álbum abierto junto a varios de mis originales sobre la mesa. y le dije: «Mira, chico, te falta el toque profesional...» Suena bien eso, ¿a que sí...?

Hoy el chico esta casado, ha hecho dos niños y trabaja en el negocio familiar; se libró de una buena...

No es lugar éste para darte recetas que no tengo, tan sólo te quiero decir que yo también comencé como cualquiera y la mejor manera es mostrándote el ¿primer...?, ¿segundo...?, dibujo que conseguí publicar cuando tenía, digamos, unos 18 años... ¡Ignoro cómo lo logré ! Para entonces ya no me creía a la abuelita.

Vete comparando y trata de imaginar la cantidad de papel, tinta y jerseys tirados lamentablemente hasta lograr dibujar como lo hacia en el 1964.

¡Y no veas...! En el ínterin se tienen que hacer tantas cosas para llenar la sopera que ya ni memoria tengo. La cosa siguió evolucionando como se ve en el dibujo del año 1970.

Veamos el 1971. Reconozco que algo dio un salto de caballo..., la calidad de la impresión, claro. Veamos uno del 1975 , y otro del 1979

¿Y cómo vamos del 1988 a hoy...? ¡Uf..., creo que me falta el toque profesional ! Cosas mías, no te fijes...

En cuanto al futuro, no tengo nada para enseñarte cómo voy a dibujar en el 1992 *, pero si sé que me esperan unos años paliza, no menos que los anteriores. Cuanto más sabes más te exiges. Créeme, si le enseñas tus dibujos a alguien y éste te dice que están muy bien: ¡No te lo creas o estás perdido!

Yo, por si acaso, no sea que me quede al borde del camino, voy preparándome para aprender a usar el ordenador; pero no para matar marcianitos. Te lo recomiendo.

Cosas mías.

* actualmente ya lo sé, voilá

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